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jueves, 13 de marzo de 2008

Tráfico de personas

La discriminación es un flagelo que afecta a las sociedades desde los inicios de la civilización. Ya sea por la concepción de superioridad de unos sobre otros tanto por raza, color, religión, lugar de origen o por tener capacidades diferentes; o simplemente por ignorancia, este fenómeno que sacude a la raza humana no hace más que condenarla a la peor involución: la involución social.

Latinoamérica sufre la discriminación de diversos modos. Unos más explícitos, otros quizás más sutiles, pero el fantasma persigue a este continente desde los tiempos de la colonización. Y esta desgraciada necesidad de marcar diferencias que hacen creer a algunos mejores y a otros peores, conlleva a la creación de entidades que buscan lograr el respeto y equidad entre todos.

Argentina y más específicamente Córdoba, cuenta con un organismo que se encarga de recibir denuncias y asesorar a quienes sufrieron o sufren de discriminación. Desde hace ya más de un año el Inadi (Instituto Nacional contra la discriminación, la Xenofobia y el Racismo) delegación Córdoba combate este mal que hostiga a la sociedad cordobesa, como a tantas otras alrededor del planeta.

Inadi creado en 1995 en el país tiene su sede en la ciudad mediterránea desde el año pasado. Las problemáticas que aborda y sus actividades son múltiples. Aunque funcionan en una pequeña oficina atendida por voluntarios, Adriana Domínguez -quien asume la delegación- y sus colaboradores afrontan diariamente con seriedad y compromiso la tarea de prevenir, asesorar y denunciar casos de discriminación.

Adriana Domínguez fue consultada por DELTA acerca de las actividades de Inadi y así explicó que en la delegación “se tratan todos los temas referidos a la discriminación, además de la temática de trata de personas. Se reciben todas las denuncias que quieran hacerse sobre estos temas que hayan sucedido o estén sucediendo en córdoba capital y en el interior. Toda denuncia debe ser acompañada con un formulario y fotocopia de D.N.I, la única que es anónima, es la de trata de personas”

Trata de Personas

Poco se escucha de este tema, pero la realidad refleja que el tráfico de personas existe. Y córdoba no escapa de estos oscuros negociados. Domínguez explicó que dentro del Inadi hay un programa especial para estos casos. La idea a fomentar es “la curiosidad puede ayudar a salvar una vida. Aquellos que sepan que en esa casa, en ese taller, en ese lugar, hay personas que están siendo esclavizadas ya sea sexualmente o con fines laborales, deben hablar”

-¿Cómo se lleva adelante en Argentina y en Córdoba la Trata de personas?
De 30 años a la fecha, Argentina ha pasado de ser un país que antes era de paso, a ser un país que exporta e importa mujeres, niñas, adolescentes víctimas de trata. Sabemos que es un delito que está íntimamente ligado a una cuestión de género donde el 1% pueden ser hombres en caso de trata con explotación sexual. En los casos de explotación con fines laborales son en un 60% mujeres y en un 40% hombres.

Córdoba no es diferente a otras ciudades del país. Mientras el “consumo” no esté penalizado en el mundo, mientras exista la demanda, va a existir la oferta. Hasta en las ciudades más pequeñas se encuentran casos terribles. Se han hecho denuncias en Alcira Gigena, Puente de Fuego, Río Cuarto, Jesús María. Deán Funes, Río Segundo, Pilar, y colonia caroya entre otros. No hay ninguna localidad que esté exenta.

-¿Cómo se detectan las víctimas?

Generalmente afecta a los sectores más cadenciados. Son chicas engañadas por propuestas de trabajo que vienen desde Salta, Jujuy, Misiones; y cuando llegan a las terminales les sacan el documento son golpeadas, abusadas, quemadas y obligadas a prostituirse.

Estas Jóvenes ya vienen con una deuda que es su pasaje, y llegan y se encuentran con que ese trabajo tan soñado no era tal, y ese dinero del pasaje hay que devolverlo, la pensión hay que pagarla, la comida también, y la única forma es prostituirse. Un vecino que observe que hay una casa donde viven adolescentes, jóvenes que no son del lugar habitual, que en cualquier hora de la noche reciben a distintos tipos de visitantes, son señales de alerta clarísimas.


-¿Cómo actúa el Inadi ante una denuncia?

Y actuamos en conjunto con gendarmería nacional y a través de la ley. Pero se complica demasiado cuando se tiene en cuenta que este es un delito de crimen transnacional. Se lo conoce como “crimen organizado” e indudablemente por ello se tiene que nutrir de connivencia policial, y de todo tipo, que permite que las víctimas puedan ser trasladas de provincia en provincia paseando por controles, o sacadas de país pasando por aduanas. La mayoría de las afectadas son indocumentadas, es decir que el paso de un lugar a otro no debería ser tan fácil.

Un ejemplo más que cotidiano: por cualquier ruta que uno pase ve casitas o piecitas con la luz roja que están habilitadas por las comunas o los municipios como whiskerias. Allí se sabe qué ocurre y es inadmisible que estén habilitadas con dormitorios y camas matrimoniales, y peor aún que a las chicas se les pida libreta sanitaria con exudado y raspado vaginal. Ese examen no se necesita para servir una gaseosa o un vaso de vino.

-¿Las víctimas cuando logran escapar, tienen algún amparo legal o algún tipo de protección especial?

En realidad en Argentina no hay ninguna ley que penalice la trata, no están todavía aceitados los mecanismos de protección de testigos, de cuidado a las víctimas cuando son rescatadas. Una de las aristas de esta ley es que se incauten los bienes de quienes manejan la trata y que esos bienes puedan ser derivados a la asistencia de las víctimas. Si la ley se aprueba pero no hay presupuesto, es lógico que la ley no se cumple.

Números que asustan

La cantidad de denuncias por trata que ha recibido Inadi en el 2007 ascendió a 8. Lamentablemente en estas situaciones es imposible determinar un número real de víctimas, ya que éstas se encuentran en situación de esclavitud. Solo se conocen estas historias en el mejor de los casos cuando alguien logra escapar o la justicia interviene, y en el peor, cuando alguna aparece muerta. La trata existe, la discriminación también. La ignorancia y desinterés son sus peores enemigos; la curiosidad y compromiso social, sus aliados.

Por Ma. Guadalupe Zamar

Discriminación en la escuela

¿Quién no recuerda a aquel compañerito retraído de escuela, del que todos se reían? Mientras la evocación puede resultar anecdótica para algunos, para otros significó un trauma cuyas huellas aún persisten. Son demasiados los patitos feos en las escuelas argentinas y, ante la creciente diversidad, educar en los valores se impone como un desafío en una sociedad sin reglas.

Laura esconde detrás de sus grandes anteojos aquellos ojitos tristes. Y, aunque adora las matemáticas, ir al colegio cada mañana le provoca una gran angustia que le golpea el pecho: la certeza de que escuchará una vez más a sus compañeros reírse cuando Martín le grite “cuatro ojos”. Sin embargo, Laura no es la única. Hay demasiados patitos feos en las aulas, demasiados chicos discriminados, burlados, y humillados. Y las consecuencias de una frustración temprana pueden llegar a extremos tan dramáticos como el trágico caso de Junior, un joven de Carmen de Patagones que disparó contra sus compañeros, matando a tres de ellos e hiriendo a cinco.

Si la escuela es, en esencia, formación moral, social, e intelectual, ¿Qué queda de ella si no es capaz de transmitir valores para la convivencia? Y es que, en definitiva, aquellos anti-valores que se cristalizan hoy en las aulas no son otros que los que la sociedad les enseña puertas afuera.

Como lo afirma la socióloga Cecilia Lipszyc, Coordinadora Nacional de Políticas Educativas y de Igualdad del Instituto Nacional contra la Discriminación, “la escuela actúa como dispositivo de reproducción cultural de la conducta ciudadana: junto con los conocimientos transmite un sistema de lealtades, la competencia, la creatividad, la solidaridad o su ausencia, el autoritarismo y las jerarquías como forma natural de las relaciones sociales. Difunde todo un ‘currículum oculto’ que, en la práctica, funciona como uno de los más importantes disciplinadores que posee un Estado”.

Educar con el ejemplo

Sin embargo, la escuela continúa siendo el ámbito propicio, por excelencia, para la germinación de un proyecto de convivencia y de respeto a la diversidad. ¿Qué papel juegan entonces los docentes, enfrentados hoy a una inusitada diversidad cultural, y a un desdibujamiento generalizado de los patrones morales? En una entrevista con Delta, la psicopedagoga Stella Maris Sastre afirmó: “El mejorar las relaciones tiene que ver con el mejorarse uno mismo cada día, para ser un educador modelo en lo cotidiano; y esto, más que en el diseño de una clase, está en la esencia y en la conciencia de educar con el ejemplo. Por supuesto que no se puede aspirar a una perfección que no existe, pero sí tomar conciencia de que somos modelos de educación, partiendo por no fumar en la sala de maestros, por ejemplo”, aseveró.

Es que, cuando de valores se trata, lejos de una enseñanza basada en el sermón -y muchas veces, en el doble discurso- se educa con lo que se hace cotidianamente. “Es necesario que se puedan prevenir los episodios de discriminación -expresó Sastre-, tienen que formar parte de la currícula en forma activa y cotidiana: en el grado, en el recreo, en los paseos; de mil maneras se puede implementar la solidaridad y el acompañamiento. Las emociones son educables, pero aunque figura en la currícula, no se trabajan lo suficiente. Por ello se debe trabajar desde el lugar de los derechos; hay algunas escuelas que lo hacen muy bien, por ejemplo, con respecto a los extranjeros, a los hermanos bolivianos y peruanos”, ejemplificó.

Y no se trata de tolerancia, sino de respeto. Consultada por Delta, Adriana Domínguez, delegada en Córdoba del Instituto Nacional contra la discriminación, la Xenofobia y el Racismo (Inadi), explicó: “Si los niños crecen con la idea de la tolerancia es como que ‘yo te permito ser diferente’, y en realidad lo que debemos construir es el respeto por el otro que es diferente, porque éste a mí me enriquece. En realidad -relató- la historia de nuestro país es eso. Venimos de raíces africanas, italianas, españolas, francesas e indígenas, y deberíamos estar respetando todas esas culturas porque Argentina es lo que es por ello, no tolerando”.

Cuando un maestro no alcanza

La diversidad social y cultural en las aulas argentinas emerge como el principal desafío que enfrentan los docentes. “Siempre hubo diversidad en el aula: siempre estuvieron los estudiosos, los vagos, los revolucionarios, los jaimitos, los del fondo, los visitadores del baño, los copiones, los buchones; pero la diversidad que existe hoy en el aula es tremenda. Es como si necesitáramos un aula para cada chico, el docente ya no puede solo. En primer grado, por ejemplo, entran chicos completamente alfabetizados que leen y escriben de corrido, a la par de otros que no saben ni los colores, dependiendo de qué medio socioeconómico vengan”, afirma la Licenciada en Psicopedagogía Liliana González. Es por ello que considera que los recursos del sistema educativo deben emplearse, fundamentalmente, para la creación de gabinetes psicopedagógicos.

Trabajar en conjunto

Stella Sastre señaló que más allá de la participación del psicopedagogo, lo importante es trabajar en forma conjunta, a través de la interconsulta, por ejemplo; ya que si bien en algunos casos hay gabinetes, cumplen un rol aislado con respecto al resto de la escuela.

Asimismo, esta necesidad creciente de adecuación reclama una mayor atención del maestro, quien “no debe dejar pasar un episodio de discriminación ni puede permitir, o ser un cómplice voluntario de esa circunstancia, debe ponerlo en palabras -señaló la psicopedagoga-. El docente debe estar atento a todo lo que diga y le preocupe al niño, y debe considerarlo una persona inteligente, y que siempre puede ser más”, apuntó, haciendo referencia a las inteligencias múltiples. “Si se trabaja en forma conjunta, el niño en plástica desplegará un tipo de inteligencia y en música otra; entonces hay que ir haciendo esa evaluación en equipo para cada niño”.

Por otra parte, insistió en la importancia que reviste el trabajo en conjunto con la familia, en tanto agente coeducador. “Hay que facilitar los medios para desarrollar el trabajo en grupo, o los representantes. Trabajar en redes quiere decir que a veces va a tener que ir una tía, una abuela, y si es reunión de padres, que empiece a llamarse reunión de familiares o de amigos que puedan colaborar”.

Secuelas perdurables

Más allá del maltrato y la violencia que implica un episodio de discriminación, las secuelas psicológicas para quienes la sufren llegan hasta el punto de afectar el desarrollo de la propia personalidad. “Por empezar, -dijo Sastre- va a tener una baja autoestima, y una persona con baja autoestima no despliega todas sus potencialidades: probablemente rinda menos en la escuela, tenga menos amigos, inclusive puede que coma menos y sufra de pesadillas o descompostura; todo lo cual lo lleva al fracaso escolar. Y eso, a su vez, vuelve a ser una causa de discriminación”. Este círculo vicioso resulta más que elocuente a la hora de comprender el impulso a conductas extremas agresivas o insociales hacia los demás, y frecuentemente inclusive hacia sí mismo.

Por ello, educar en el ejemplo -tanto para padres como maestros- supone también adoptar un comportamiento íntegro, tomar conciencia de que sin aplicar la moral es imposible pretender promoverla. Educar para los valores, en definitiva, significa comprender el verdadero motivo y significado de una formación integral: hacer de los niños, más que buenos alumnos, buenas personas.

Por Valentina Primo
Para implementar en el aula:
Algunas propuestas pedagógicas contra la discriminación

- Crear cotidianamente un ambiente integrador y socializador, y fundamentalmente, ejemplificarlo en las propias acciones: Tener un buen trato con el personal, respetar los roles, evitar la burla y el desdén.

-Trabajar en redes, tanto con profesionales psicólogos y psicopedagogos, como con cada familia.

-La educación como prevención siempre tiene que estar presente: Necesita tanta atención el niño que está bien, en forma preventiva, como aquel que evidencia problemas.

-A la hora de trabajar en grupos, es mejor hacer parejas rotativas que estables, para lograr una experiencia de integración.

-Hacer proyectos con los mismos chicos que no sean evaluables con nota, que formen parte de un proceso que los trascienda a ellos, en un aprendizaje significativo y constructivo.

-Estar atento a todo lo que dice y le preocupa al niño, y no dejar pasar un episodio de discriminación.

-El docente debe capacitarse si tiene un alumno con alguna enfermedad o discapacidad.