miércoles, 9 de septiembre de 2009

Libros: Senzatez y sentimientos



Un romance apasionado. Una prosa dramática y sensible. Un final desgarrador. Contra todo indicio, nada de eso deja traslucir Sensatez y Sentimientos. La riqueza de esta novela, cuyo argumento puede resumirse en pocas líneas, no radica sino en la astucia con la que satiriza la sociedad del siglo XVII.

Como lo subraya en su introducción Ros Ballaster*, Jane Austen logra plasmar en el delicioso juego de contrastes entre las hermanas Dashwood, una aguda crítica política, social y estética que confronta con los ideales romanticistas.

La historia, publicada en 1811 y llevada al cine de la mano de Emma Thompson, gira en torno a las hermanas Elinor y Marianne que, en un juego de luces y sombras, no sólo difieren en apariencia sino también en carácter.
Elinor personifica la sensatez en sí misma, la represión de todo impulso bajo una impavidez inmutable. Prudente, juiciosa y gran observadora de las formas sociales, encarna el testimonio más cabal del prototipo femenino de la era gregoriana. Su contracara, Marianne, es obstinadamente sensible, impulsiva y tiene una cándida inocencia que, sin embargo, no la inhibe de expresar cuanto transgrede su juicio.

Tras la muerte de su padre, las hermanas deben traladarse junto a su madre a una casa en en la campiña inglesa, debido a que la herencia quedó en manos de su medio hermano. Allí, Elinor, Marianne y la pequeña Margaret recibirán la asidua visita de una serie de caballeros cuyo comportamiento desliza señales contradictorias.

Es precisamente aquí, en el corazón de la trama, en donde comienza a estructurarse una crítica a la que asentimos –y juzgamos– desde los ojos de Elinor. Es que, como lo explica Ballaster, la sensibilidad, que en principio se manifiesta como una forma de compasión ante de sufrimiento de otros, deviene en la corrupción de la responsabilidad social, bajo la forma de una autocompasión cuya contracara no es otra que el egocentrismo.

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Así, los términos sensatez y sentimiento devienen categorías políticas que conciernen al comportamiento femenino y su rol social. Ésta escena, de la adaptación para serie televisiva realizado por la cadena británica BBC ilustra magistralmente la templanza de Elinor ante el desengaño amoroso, seguida de la reacción de su hermana que, al contemplarse víctima de un engaño, se sumerge bajo la tormenta hasta quedar en un estado moribundo.

Pero Austen va más alla: las vicistudes y los desencuentros en la vida amorosa de las Dashwood no sólo exhibe una premura al borde de la desesperación por desposarse (que, en sí misma es elocuente respecto del rol femenino del 1800), sino también retrata con perspicacia el competitivo "mercado" del matrimonio de entonces.


*En la introducción a la edición en inglés, publicada en 1995 por Penguin Classics.


Por Valentina Primo

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