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sábado, 23 de junio de 2007

Sociedad

La mañana del 13 de Mayo se realizó en Plaza Rivadavia –la tradicional plaza del corazón de Alta Córdoba- un acto a cargo de la Asociación Amigos de Alta Córdoba, con el propósito de lanzar un nuevo estilo de peticionar al gobierno, para que en forma conjunta con los vecinos, se logren afrontar y solucionar los problemas que aquejan a este tradicional emplazamiento cordobés.

El espacio era digno de una crónica. Un escenario cerca del mástil, algunos curiosos que circundaban llamados por la estridencia de Soledad Pastorutti amplificada; algunos vecinos en actitud expectante citados al encuentro que bregaría por mejoras en su querida plaza; miembros de comisiones vecinales y otras organizaciones; el único dirigente político que aceptó la invitación y participó del evento con perfil bajo -Daniel Giacomino-; y finalmente un grupo de niños y maestros que con sus mejores vestimentas esperaban erguidos con sus escoltas que les hicieran entrega de banderas nuevas para sus colegios. Así, con demora en sus inicios, se dio comienzo al acto que fue precedido por el himno nacional Argentino.

El mensaje fue claro y así lo manifestó en nombre de la Subcomisión Plaza Rivadavia, el Ingeniero Eduardo Caturegli : “Hace tiempo que tanto ustedes como vecinos y comerciantes, y nosotros como Asociación, venimos peticionando de diversas maneras ante autoridades para solucionar la gran cantidad de problemas que tenemos los vecinos que cumplimos con las leyes y pagamos nuestros impuestos, obteniéndose pocas respuestas y soluciones concretas, y pareciendo que existiese una saturación y falta de recursos por parte de las autoridades. Es por ello, que hoy estamos lanzando un nuevo estilo de encarar las cosas, que consiste en dialogar y trabajar uniendo esfuerzos, para que juntos al participar, nos sintamos un poco más comprometidos”.


Con esto se quiso de alguna manera estimular la protección comunitaria, tanto de espacios como de personas, así como también reivindicar la concepción de idiosincrasia familiar y tradicional que siempre ha caracterizado al barrio Alta Córdoba. En relación con esto, Caturegli explicó que los vecinos en unión, tratarían de salir del encierro tras las rejas para tratar de recuperar los espacios públicos que se están dejando arrebatar por grupos minoritarios de personas. Siguiendo la misma línea aseveró “Los ciudadanos que queremos el orden, el respeto, el cumplimiento de las leyes seguramente somos mayoría, y pretendemos que también nuestros hijos y nuestros nietos puedan al menos aproximarse al estilo de vida y de convivencia que alguna vez nosotros pudimos tener”.


La plaza se poblaba a medida que avanzaban las palabras del ingeniero. Entre charlas susurradas, niños corriendo, un sol característico del otoño cordobés, vendedores ambulantes y las palabras que seguían resonando en el aire, se podía sentir en el ambiente esa sensación de barrio, de familias conocidas entre sí, de cotidianeidad, y de seguridad y confianza que muchos alcanzamos a sentir de niños.

Luego del discurso, que contó con numerosos aplausos espontáneos, sobre todo al recriminar a los comerciantes que utilizan de basural las veredas que rodean la plaza, o aquellos grupos “poco tradicionales” que hacen uso de este espacio público sin considerar al resto de la vecindad, se procedió a hacer entrega de una bandera cuyo destino fue el mástil central de la plaza Rivadavia. A continuación, se se obsequiaron las insignias patrias en cuidadas cajas de madera que recibieron los orgullosos abanderados de las cinco escuelas públicas de la zona: Escuela Provincia de Entre Ríos, Escuela Simón Bolívar, Escuela Presidente Sarmiento, Escuela Provincia de Formosa y Escuela Manuel Lucero.


Antes de que finalizara el acto, se descubrieron dos Placas Recordatorias, una por la donación de las 6 banderas, y la otra por la donación de los mosaicos para la refacción de las veredas perimetrales de la Plaza, Cortesía del Centro Banex Alta Córdoba y del Banco Supervielle.

Finalmente, antes del izamiento de la bandera que daba por concluido el acto, el cuidador de la plaza Miguel Guevara ayudó a colocar un candado en el mástil, para impedir que se robara el símbolo patrio que hoy flamea para que desde los diferentes puntos del barrio se pueda observar con gran orgullo.

Así comenzó a disgregarse la gente, no sin antes hacer los comentarios pertinentes, ni sin comprar el pan para el almuerzo dominguero, tan tradicional de Alta Córdoba. Volvió a encenderse Soledad a todo volumen y siguió flameando la reluciente bandera a la espera de su gente, que a la tarde volvería a congregarse para las clásicas mateadas en Plaza Rivadavia.

Presencias y Ausencias

La asociación de Amigos de Alta Córdoba hizo muchas invitaciones. Los medios prácticamente brillaron por su ausencia, la banda de la policía prefirió dejarlo para la próxima, Héctor “Pichi” Campana estaba en Buenos Aires, Olga Ruitort no sabemos, y del resto de los candidatos invitados no se supo mucho tampoco -porque no se escatimó en invitaciones, ya que la Asociación se manifiesta no partidaria-. Sí estuvo allí presente Daniel Giacomino candidato a intendente por Frente Nuevo, quien se mostró dispuesto a colaborar con quien quisiera hacerle preguntas, pero mantuvo un perfil bajo en el resto del acto. DELTA se acercó y lo interpeló sobre las cuestiones más necesarias teniendo en cuenta la ocasión. De ser electo intendente, aseguró que tomaría medidas respecto del emplazamiento donde funcionaba la Estación de Ferrocarril Gral. Belgrano, ya sea para hacer un “centro comercial” –pero qué original- o para hacerlo funcionar con distinta finalidad. Además, acentuó la necesidad de trabajar en conjunto con los vecinos -en especial con comisiones vecinales- para ayudar con el alumbrado, el mantenimiento de las calles entre otras cosas.


Por otro lado, el vicepresidente de la comisión vecinal electa –aún no en ejercicio- manifestó el interés por exaltar el valor de la Plaza Rivadavia, insistió en rever los locales vacíos y abandonados que circundan el perímetro de la misma, que son hoy centro de reunión, no siempre de lo más fecundas; además se mostró satisfecho por la colaboración y saludos de otras Asociaciones barriales que apoyan y fomentan la actitud solidaria entre vecinos (como la de barrio San Vicente) y comentó que se espera que el gobierno aumente la seguridad en la plaza y que otorgue, como ya lo prometió, carteles de tránsito para que los jóvenes aprendan a respetarlos.

Lo hecho

-Reparación Integral de las Veredas Perimetrales (ya está en obra con ayuda de Banco Bañes y Parques y Paseos)
-Instalación de un tobogán;
-Reparación de la Iluminación de la plaza.

Lo no hecho (pero por hacer…)

-Demarcación de dos zonas en la calzada para estacionamiento exclusivo de Motocicletas sobre Saráchaga y sobre Baigorrí, las zonas de estacionamiento de taxis, descarga de valores, discapacitados, sanatorio francés y autos.
-Barrido de calles en la plaza y zona central de Alta Córdoba en forma diaria y no semanal.
-Instalación de carteles dentro de la Plaza advirtiendo la prohibición de circular y estacionar motos dentro de la misma.
-Rondas de guardias de Seguridad especialmente en horarios nocturnos
-Solucionar problema de la basura que algunos depositan en bolsas sobre la Plaza, a la espera del recolector,
quedando allí más de 24 ó 48 hs.


Por Guadalupe Zamar









miércoles, 21 de febrero de 2007

Actualidad

Dioxitek S.A. continúa con sus funciones en Alta Córdoba. Los cordobeses: ¿En espera de una respuesta?

Una vez más estamos en presencia del mismo escenario. ¿Deja vu? No. Simplemente la pasividad de siempre que caracteriza a los argentinos y que hoy influye en los cordobeses sin que nos decidamos a resolver de una vez y para siempre las cuestiones que nos perjudican.

Dioxitek, Si. Otra vez los conflictos se pierden en la nebulosa del olvido. La quietud de “ya se solucionará” o “siempre pasa lo mismo” nos rebaja al nivel de ciudadanos poco comprometidos. ¿Qué fue de las denuncias, de los reclamos por la vida y la salud que debían ser escuchados y solucionados? Con un gobierno poco involucrado, y un pueblo un tanto olvidadizo, poco parece haber avanzado el problema de la planta de procesamiento de uranio emplazada en el corazón de Alta Córdoba.


En un reportaje publicado por DELTA en agosto de 2006, Federico Kopta -miembro de la fundación ACUDE - explicó que “elementos químicos como el uranio espontáneamente emiten radiaciones. Algunas pueden generar mutaciones en los seres vivos al producir roturas en las moléculas de ADN. Cuando las mutaciones corresponden a la parte del ADN que codifica el control de la multiplicación celular, pueden producir cáncer. Sin embargo, las radiaciones que emite el uranio en estado natural son de muy baja actividad; aunque esto no significa que no puedan provocar mutaciones”

Es Dióxido de uranio lo que se produce en la planta, que tiene como destino final las plantas de Atucha I y Embalse.El peligro reside en los llamados “chichones” -ubicados en la planta- en donde se alojan aproximadamente 36 mil toneladas de residuos radioactivos de baja actividad derivados del uranio y enterrados sin membrana, es decir en contacto directo con el suelo y con las aguas subterráneas.

Un poco de memoria

1980: Se dictaminó la ordenanza número 8.133 en donde se determinó el ordenamiento territorial de la ciudad.

1982: La plata de procesamiento de Uranio entró en actividad (misma época en que se promulgaba la ordenanza arriba mencionada)

1995: Se otorgó un plazo de 5 años para lograr la re localización de la planta. Por cuestiones ambientales, este plazo venció sin que esta demora trascendiera lo suficiente.

1997: Durante el mes de mayo de este año Dioxitek S.A. toma las riendas de la planta.

Mediados de 2006: Ingresó al puerto de Bs. As un cargamento de Uranio en contenedores, cuyo destino final fue la ciudad de Córdoba Capital. Greenpeace denunció que el traslado de este metal estaba siendo llevado a cabo sin tener en cuenta las normativas de la constitución porteña. No obstante las protestas, el cargamento llegó a Dioxitek S.A. En córdoba se agruparon vecinos, organizaciones no gubernamentales, y hasta se solicitó la intervención de la defensora del pueblo Jessica Valentini.

Diciembre de 2006: Un derrame en Dioxitek S.A. que según voces oficiales fue un “derrame de lluvia” preocupó a los vecinos de Alta Córdoba reanudando la problemática en los siguientes días.

Febrero de 2007: Dioxitek S.A no se re localizó, los “chichones” siguen el mismo sitio, el plazo sigue vencido, los reclamos están de vacaciones; y la salud sigue en peligro.

Por Guadalupe Zamar Despontin

lunes, 12 de febrero de 2007

sociedad

Estación General Belgrano:
Testigo del abandono


“En el país de no me acuerdo, doy tres pasitos y me pierdo…”, cantaba María Elena Walsh. Ese nombre bien podría encarnar hoy la apatía de una sociedad que sigue la inercia del olvido. Acostumbrada al atropello de sus derechos, acallada ante la injusticia, no hace más que perpetuar el abandono de sí misma.

El 14 de diciembre se realizó una intervención urbana en la Estación de Ferrocarril General Belgrano de Alta Córdoba, con trabajos de los alumnos de la Escuela de Ciencias de la Información de la Universidad Nacional de Córdoba. Organizado por la titular de la cátedra Taller de Comunicación Visual y el espacio Ha-Lugar -del que forma parte-, la intervención se propuso “recuperar pequeñas historias, y a la vez dimensionar la representación que tiene como impacto urbano el deterioro de este lugar de tanto valor histórico”, relató la docente.

En un diálogo con DELTA, Ana Paulinelli, titular de la cátedra, explicó el sentido que tiene una intervención: “Es accionar sobre un sitio determinado con el objetivo de sorprender, mostrar, comunicar; en síntesis, dar a luz. Se realiza un ejercicio dentro de las actividades académicas que pone en práctica esto de la universidad y el vínculo con la sociedad, partiendo del pensamiento-acción, y la reflexión-propuesta. En este caso, se eligió esta Estación porque es testigo del abandono. Para preguntarnos qué hacemos con la historia, con la arquitectura y también con las personas”, concluyó.











De esta manera, se propuso a los alumnos de cuarto año de Comunicación Social que, a partir de la búsqueda de datos históricos, y la reflexión en torno a lo que fue y es este espacio, realizaran distintas propuestas gráficas para poner en común con los vecinos de Alta Córdoba.

La profesora relató que desde hace ocho años sus colegas Mónica Mantegazza y Félix Piñero realizan intervenciones en estaciones de ferrocarril. En el año 2006 se incorporó Paulinelli, y comenzaron a coordinar distintas actividades dentro de un espacio de Arte y Comunicación que se llama Ha-lugar. “La idea de organizar actividades desde la Universidad –dijo- es porque se cree fuertemente en sus actividades extensionistas; como práctica social para los alumnos y como devolución a la sociedad. Y en este devolver está el proponer, el pensar, el reflexionar acerca de nuestras realidades desde el arte y la comunicación, para modificar quizá pequeñas cosas. Hacer pequeños mundos más vivibles, más posibles. En definitiva, generar espacios donde la ilusión tenga cabida y se sienta la vida más justa”.

Por Valentina Primo